Un curso para incorporar la perspectiva de género como herramienta de análisis e intervención en el ejercicio profesional.
La perspectiva de género permite comprender cómo se producen desigualdades, subjetividades y formas de sufrimiento en contextos atravesados por relaciones de poder. En los ámbitos de la salud mental, la educación y la intervención social, no existe neutralidad: toda práctica profesional se inscribe en marcos culturales, normativos y simbólicos que impactan en la vida de las personas.
Este curso propone un abordaje crítico y actualizado que articula teoría de género, derechos humanos y práctica profesional. No ofrece recetas ni discursos cerrados, sino herramientas conceptuales y clínicas para intervenir con mayor responsabilidad ética y menos sesgos.








